PUERTOS BUENOS AIRES
PUERTO BUENOS AIRES : CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA
El despojo de terrenos operativos del Puerto para distintos emprendimientos, casi ninguno de ellos vinculados con la actividad comercial que se desarrolla en la zona portuaria, tiende a limitar aún más sus posibilidades de expansión, al punto de prácticamente cercenar esa alternativa, dejándolo circunscripto al espacio que hoy ocupan las Terminales, con cada vez más restricciones y congestionamientos en los accesos terrestres, y sin que pueda absorberse en un futuro un incremento de la carga, del tráfico y de los cada vez mayores dimensiones de los buques que recalan en muelle.
Algunos de los problemas más críticos que se ciernen sobre el Puerto son los siguientes:
1.- El Proyecto Madero II, que se desarrolla sobre aproximadamente 13 hectáreas de la Dársena F, entre la Avenida Rafael Obligado y la Avenida Ramón S. Castillo, requiere la futura reubicación de las areneras sobre el muelle este de la Dársena y la pérdida de espacios vitales para la operativa portuaria. De hecho, este emprendimiento ha impedido la instalación de un escáner fijo para el control de contenedores, que estaba previsto colocar en el espacio conocido como "Chiquero". Mientras la Aduana instaló uno en la Terminal de Exolgán de Puerto Dock Sud, Puerto Buenos Aires carece de dicho equipamiento, lo que lo pone en desventaja competitiva para las exportaciones con destino a Estados Unidos.
Ese emprendimiento, de carácter inmobiliario, ocupará parte del espejo de agua de la Dársena F con marinas para embarcaciones deportivas, generándose seguramente un futuro conflicto con las embarcaciones areneras, las que a la larga deberán relocalizarse en otro espacio. Al mismo tiempo, condicionó los rellenos previstos ejecutar en la Dársena F para la operación de la futura Terminal Portuaria N° 6.
Se desconoce si esos terrenos aplicados a este proyecto inmobiliario seguirán siendo de propiedad de la AGP o serán transferidos a otro Organismo (se hablaba de la Corporación Puerto Madero), quién se haría cargo de su explotación, generándose otro despojo para Puerto Buenos Aires como fue el de Puerto Madero en la década menemista.
Por otra parte, el límite norte con el área urbana, que se proyectaba se materializara en la intersección de las Avenidas Castillo y Obligado, se corre ahora más al sur, prácticamente hasta el Acceso Junín al Puerto, lo que producirá un congestionamiento del tránsito pesado, aún en la hipótesis de que se ensanche Ramón Castillo en ese sector y se construya como vía de tránsito rápido el viaducto sobre el cruce ferroviario del nuevo acceso directo al Puerto.
También se ponen en peligro los arrendamientos y permisos de uso destinados a Depósitos Fiscales ubicados entre Ramón Castillo y la Autopista Illia, frente a la presión que en el futuro puede producir el emprendimiento inmobiliario sobre este tipo de actividades.
2.- El proyecto de construcción de una nueva usina por parte de la empresa Edenor en el extremo este del relleno, por decisión del Ministerio de Planificación, ocupando 7 de las 16 hectáreas del mismo, y suprimiendo casi totalmente las posibilidades de expansión del Puerto en el único lugar donde es posible realizar rellenos que permitan su crecimiento. Mientras tanto, no se ha materializado el acuerdo con las Terminales para la utilización de ese relleno para actividades logísticas, tal cual lo propone el Plan Director, con lo cual queda libre para su utilización para otros proyectos que nada tienen que ver con la operativa portuaria.
Bastantes limitaciones generan las usinas térmicas existentes en el Quinto y Sexto Espigón, que se proyecta ahora construir una nueva. Basta mencionar que en el gobierno de Menem, cuando el área de Puertos y Vías Navegables dependía de la Subsecretaría de Energía, que para la construcción de la nueva instalación de filtros para la reconvertida Central Nuevo Puerto se avanzó sobre el muelle del Sexto Espigón, cercenando el galpón fiscal y ocupando ese espacio con instalaciones para la Central. La existencia de las tomas de agua en la Dársena E impiden su eventual relleno en un futuro, y la descarga de esta Central al Río de la Plata exige para continuar las obras de relleno emprendidas entre los años 1998/99 construir un costoso canal de 200 metros de largo por 12 de ancho, con las correspondientes obras de arte (puentes, viaductos, etc) para salvarlo, obra de la cual se debe hacer cargo esta Administración. De todos modos, tal cual se manifestara más arriba, el emplazamiento de la futura usina de Edenor impediría en la práctica continuar con esta única alternativa de expansión.
En ese sentido, debería ser analizado por las autoridades la posibilidad de usar los terrenos de la llamada Terminal 7 (pertenecientes al GCBA, frente a la Usina de Central Costanera) para ese fin. Lógicamente, tal como más adelante se menciona, la materialización del proyecto inmobiliario en los terrenos de la ex - Ciudad Deportiva se opone seguramente a esta alternativa.
3.- La apetencia de la Prefectura Naval Argentina sobre los terrenos e instalaciones portuarias no decrece sino que parece exacerbarse con el paso del tiempo. No sólo se cedieron los terrenos de los depósitos y espacios que ocupaba Murchison en la Calle 8 y Ramón S. Castillo para la construcción del DIPA (realizado por Terminales Río de la Plata) y el CONTRASE (que solventó la Corporación Puerto Madero pero construyéndolo en terrenos de AGP), y los que también ocupó la División Logística de Comunicaciones frente a los anteriores, sobre la misma calle 8, también a cargo de TRP en terrenos de AGP, sino también casi una hectárea para reubicar los Bomberos y Banda de Música de esa fuerza, para que desocuparan el espacio que se les había cedido en el dock de la Sección Séptima que ocupa Buquebús en Dársena Norte. AGP construyó un edificio para esos entes con una inversión de casi 3 millones de pesos, edificio que no dispone esta Sociedad del Estado para desarrollar sus actividades propias, estando las distintas Gerencias diseminadas a lo largo del Puerto, en construcciones no siempre funcionales a sus actividades. A pesar de todo eso, no sólo la Prefectura no desocupó el dock de la Séptima Sección sino que pretende para irse que se construya en la Sexta Sección de la Dársena Norte otro edificio para tener allí un destacamento con una autobomba, para Puerto Madero, quién no se ha preocupado en cederle un espacio para tal fin, si es que realmente resulta necesario, ya que las instalaciones de los Bomberos se encuentran a menos de diez cuadras de ese sitio, y tienen acceso rápido por Avenida a todo el sector norte de Puerto Madero, a la vez que la Policía Federal tiene en Puerto Sur un destacamento de bomberos en el Helipuerto, que cubre las necesidades del sector sur de dicho barrio.
También se le cedió a la Prefectura el uso de los terrenos que ocupaban instalaciones del Lazareto, detrás del edificio de la Dirección Nacional de Vías Navegables.
4.- El avance de los emprendimientos urbanos sobre los terrenos portuarios se extiende también a la Parrilla Ferroviaria de Empalme Norte, donde se pretende que en el futuro queden sólo 4 vías operativas (las más próximas a la Avenida Antártida Argentina, designadas como 1 a 4) destinándose el resto del espacio aparentemente a la construcción de proyectos inmobiliarios.
No sólo este proyecto es incompatible con el acceso ferroviario de los trenes que acceden al Puerto desde el sur (Ferrosur Roca, Ferroexpreso Pampeano), sino con la operación de los trenes pasantes de NCA y ALL.
La construcción de edificios será además una nueva limitante para la traza de la siempre pospuesta Autopista Ribereña, señalándose que del mismo modo que puede ocurrir en la Dársena F, los terrenos que se expropien pueden eventualmente dejar de pertenecer al patrimonio de esta Administración, siendo otro Organismo o particulares quienes tengan el rédito por su explotación y usufructo.
5.- La Iniciativa Privada para la construcción de la Terminal de Cruceros sobre el Antepuerto Norte, sustenta su programa económico y plan de negocios en la construcción de emprendimientos inmobiliarios en todo el entorno de la Dársena Norte, ahogando también las posibilidades de expansión portuaria y las actividades ferroportuarias que allí se desarrollan.
6.- Existirían tratativas con la Aduana para cederle (parcial o totalmente) las instalaciones del edificio de la ex ELMA para la construcción de las instalaciones de la Aduana Buenos Aires. No sólo se ceden espacios necesarios para el desenvolvimiento de las operaciones portuarias, siendo que la Aduana dispone de fondos propios para ese fin, sino que al construir un edificio de esas características, se congestiona el Acceso Maipú, que en su lay-out operativo, es la salida de camiones de Terminales Río de la Plata, al mismo tiempo que en un extremo de dicho edificio se encuentra la actual Terminal de Cruceros Benito Quinquela Martín, con lo cual es de prever un conflicto con el tránsito, en especial en temporada de Cruceros.
7.- Existe un proyecto (que estaría motorizado por el GCBA bajo la presión de inversores privados) de reconvertir todo el muelle de la ribera oeste de la Dársena Sud en un recorrido urbanizado que vincule el sur de Puerto Madero con el área recreativa de Caminito en la Boca. Ello representa la pérdida de sitios operativos para embarcaciones de cabotaje (remolcadores, grúas, areneros, buques menores), del sitio que ocupa Transportes Navales, y del fin de la actividades de AGP en el sector.
Además, hay en vista otro proyecto iniciado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de cruzar con un puente la Dársena Sud, y vincular mediante un Boulevard la margen oeste con la este. Esta avenida pasaría por donde actualmente se encuentra el edificio de Suministros de esta Administración, y el muelle fiscal de la Dársena Sud, cruzaría el permiso de uso del Depósito Fiscal de DEFIBA, quién ha realizado una fuerte inversión en la reconversión de ese espacio de terreno y de los galpones existentes, y terminaría en el futuro emprendimiento inmobiliario de Santa María del Buen Ayre, perteneciente a IRSA, sobre los terrenos de la ex - Ciudad Deportiva. Ello sería el golpe de gracia para la virtual desaparición de Puerto Sur.
8.- El proyecto de urbanización de la Villa 31, incluyendo la relocalización de las viviendas precarias que serían afectadas por la traza de la Autopista Ribereña (en el caso que alguna vez se construyera), elaborado por el GCBA, ocupa los terrenos de AGP sobre la vereda oeste de la Avenida Ramón S. Castillo, actualmente destinados a Depósitos Fiscales (Loginter, Capitán Cortés, Román, etc.)